29.6.07

UNA TORMENTA DE AVIONES


UNA TORMENTA DE AVIONES

¿Cómo podremos leer nuestra historia más actual? Quizás, hilando algunos acontecimientos aparentemente inconexos, con la certeza paranoide de que el cosmos no admite «hechos aislados entre sí». Probablemente, el siglo XX terminó con la caída del muro de Berlín. Y el 2000 llegó entre noticias tales como la clonación, la decodificación del mapa genético, el prolongado conflicto de Medio Oriente, el auge mundial de los reality shows, etc. Mientras tanto, multitudes de jóvenes manifestaban en Seattle y en Génova contra las dictaduras del mercado. La Argentina comenzaba a sacudirse la resaca de una mala fiesta a la hora de pagar la cuenta. El mensaje a leer insinuaba que la caída del capitalismo tal como lo conocimos era sólo cuestión de tiempo.

De pronto, el famoso científico cuadripléjico Stephen Hawking inquietó al mundo con una sugerencia perturbadora: el cerebro humano debía ser mejorado a través de la manipulación genética para impedir que el ser humano fuera superado por la inteligencia artificial. El instinto de agresión, postulaba Hawking, útil en la época de las cavernas, tardaría mucho en ser desactivado. La adaptación darwiniana tomaba mucho tiempo y, se suponía, estábamos en peligro. Pero tiempo era lo que sobraba...


1. REALITY SHOW

El siglo XXI no había comenzado aún la mañana del 11 de septiembre del año 2001. Las computadoras no habían enloquecido y las profecías de Nostradamus brillaban por su ausencia. Faltaba algo, algún hecho que situara la época a la altura de nuestra expectativa y temor. Y una vez más la realidad superó cualquier fantasía cuando una secta demente golpeó para siempre los centros de poder, atacando el corazón del mundo occidental: la hipermetrópli.
Y con un método desconcertante para la «decadente moral de Occidente»: estallar en llamas contra el corazón del enemigo. Volver las máquinas contra sus creadores para cambiar el orden del mundo.

Entonces el Universo creó una nueva paradoja: con los atentados se invirtió la ley de causa y efecto. Es decir, el efecto precedió a la causa y la realidad se basó en el cine catástrofe, en la tantas veces fantaseada por el cine «aniquilación» de Nueva York. Entonces, oh sorpresa, Washington convocó a los guionistas de Hollywood en el intento desesperado de intentar saber que podría suceder de aquí en más.
Dice el proverbio: «ten cuidado con lo que deseas porque lo puedes conseguir».

Convengamos en que el concepto de evolución bien entendido podría ser, por ejemplo, el fin de todas las guerras. Pero, para la humanidad milenarista la evolución es GUERRA, pero eso sí, en vivo y en directo para todo el mundo.
Reality show— decíamos.
Adiós torres, fue bueno mientras duró.

LA CASTRACIÓN DE DIOS

El Dios occidental ha sido sedado, telepredicado, democratizado, comercializado, multiplicado por el «pague ahora y gane después», el cielo en cómodas cuotas del concepto mercantilista judeocristiano de las promesas de salvación. Es un Dios gélido, impotente, cuya dispersión ha desnaturalizado en predicadores superestrella, en instituciones arcaicas, en la pedofilia del doble discurso. A trueque en granjas de rehabilitación, en canje de jeringas por biblias. Es un Dios práctico y adaptable, apto para el bolsillo del caballero y la cartera de la dama.
En cambio Alá es una deidad psicópata, fálica, celosa y prepotente, como el Jehová del Antiguo Testamento. Un Alá totalitario de tráfico de heroína en la frontera con Pakistán. Una divinidad machista e intolerante exigiendo la entrega de la existencia en la tierra. No paz sino espada. La policía religiosa.
ABARAJAMELA

Cuando la administración de Bush padre devastó Bagdad y la ciudad de las mil y una noches embolsaba cadáveres de niños iraquíes ante la complicidad del mundo bienpensante, el líder Saddam Husseim bautizó la contienda como «la madre de todas las guerras» y deslizó, luego de los bombardeos, una exclamación inquietante: «que dulce es el sabor de la victoria».
«Sufrirán una tormenta de aviones». «La tierra arderá bajo sus pies». «No volverán a saber lo que es la seguridad». «Los espera una tumba abierta». Las sentencias de las amenazas talibán se contraponen al tosco discurso neo far west de Mr. Bush: «están con nosotros o contra nosotros», «los queremos vivos o muertos», «ellos están dispuestos a morir y haremos que cumplan su objetivo». Esto demuestra que los mandatarios de Medio Oriente son mejores poetas que los norteamericanos. Bueno, convengamos en que no es muy difícil.

¿Y qué pasa con el ser humano promedio? Bueno, se halla en el medio de una pelea entre bandos y bandas igualmente detestables. No es tan grave, si ya casi estamos acostumbrados.

CONCEPTO DE SOMBRA (ALGUNAS PUNTUACIONES)

El abc de cualquier teoría válida dice que los extremos se tocan entre sí, formando un círculo perfecto en el que todo retorna: es decir, la hipercivilización está muy cerca de las cavernas.

Volviendo a esta idea de la serpiente que se muerde la cola, podemos decir que Medio Oriente, esa sociedad teocrática que según el decir de muchos se ha detenido en la Edad Media, es paradójicamente la fuente del petróleo, es decir, la fuerza que mueve a la sociedad occidental y su tecnología inherente.
Siguiendo el concepto de que todo bajo este sol engendra su sombra, vemos algunas posibilidades al respecto.
* la sombra de la mujer velada y maltratada del Islam fundamentalista podría ser la pornohigiénica chica baywatch con voto libre y cirugías estéticas.
* la sombra del yuppie consumista y atildado (fundamentalista de mercado) podría ser ese tipo barbudo de túnica, barba y turbante que fusil en mano dedica su vida al más allá.
* la sombra de la mistificación fetichista mercantilista del arte religioso occidental con sus museos multimillonarios es quizás, la atrocidad del acto talibán consistente en la destrucción de los gigantescos buda de piedra porque nada tienen que ver con el Islam y, cuidado, las pirámides podrían ser el próximo blanco...
* la sombra del concepto moral de amor por la vida e instinto de auto preservación, y preservación de la especie, es matar muriendo.
* shopping— pobreza, casablanca— bunker, confort— campo de refugiados, libertad bajo fianza—guantánamo. Etcétera.
* la sombra de la corrección política y el respeto por las libertades individuales es la brutal lapidación de adúlteras y homosexuales.

Los conceptos extremos suelen desembocar en totalitarismos de izquierda o derecha o incluso, claro está, religiosos. Decir «guerra religiosa» implica un error conceptual, pues guerra y religión deberían por lógica ser conceptos que se excluyen mutuamente. El individuo consciente contempla (en el sentido taoísta del término) e integra su opuesto pues sólo así el extremismo se transforma en saber. Entonces el espíritu se eleva propiciando la acción. Y entonces sí, se hace propicio avanzar. Cruzar las grandes aguas.

DE MIRADAS Y TORMENTAS (DEL DESIERTO)

Esta guerra ha dejado sus huellas en las miradas. Algo pide piedad desde los ojos de un prisionero fusilado por la Alianza del Norte, en las mujeres afganas que lentamente descorren los velos de su rostros hermosos. Hay un extravío común a la mirada de cualquier campo de refugiados en cualquier lugar del mundo.
Pero también hay desolación en la mirada del ciudadano medio de Occidente, ese hombre que intuye que pese a la obsesiva organización primermundista con sus cajeros automáticos, seguros de salud y sistemas de alarmas, sabe íntimamente que su ilusión de un mundo seguro se ha calcinado a la temperatura que funde aviones, estructuras y edificios.

Pensamos: el mismo Freud dijo en «Lo perecedero» que la primera guerra mundial había quitado a la humanidad la fe en los hombres, pero aún así el mundo sería reconstruido a través del arte.
La historia ha tenido épocas de transición, momentos en los que el caos impide sacar conclusiones, grandes movimientos en los que enorme cantidad de gente perece de manera abrumadora. Pero este conflicto atroz, toda esta sangre que nos obliga a danzar en el terremoto, también nos permite recordar aquella cita shakespeareana que dice ·«nunca estuvo tan oscuro como antes de amanecer». Estas palabras, quizás, y si aún existe alguna esperanza para nosotros, suenen a profecía. Aunque lluevan aviones. No es fácil. Es como morir en las ciudades y vivir en el intento.

© Javier Galarza

2 comentarios:

Meridiana dijo...

Muy claro estimado y le sugiero a quienes gusten de la "Ciencia Ficción?" que lean la monumental obra de Frank Herbert "Dune" y que vean como en 1965 este autor ya nos entregaba una visión anticipada de estas colas de serpiente que se tocan y sobre todo alertaba de los peligros del Mesianismo.
Desde la tormenta de "coriolis" en el desierto, hablaba sobre la puja en cuestión: no es el petróleo, quizás como en Dune la próxima moneda de cambio sea el agua.

(j.g.) dijo...

exacto meridiana. en verdad la realidad supera cualquier fantasía. aún cuando woody allen dice que la vida no imita al arte sino a la mala televisión...